El comportamiento financiero de los colombianos está cambiando de forma estructural. Tanto el ahorro como el crédito han dejado de ser respuestas reactivas para convertirse en herramientas de planificación, con objetivos definidos y un mayor nivel de consciencia sobre el impacto en el mediano y largo plazo. Este fenómeno se observa con claridad en dos instrumentos clave del sistema financiero: los Certificados de Depósito a Término (CDT) y el crédito por libranza.
El CDT: de resguardo pasivo a herramienta estratégica
Durante años, el CDT fue visto principalmente como un mecanismo conservador para “guardar dinero”. Sin embargo, el contexto reciente marcado por tasas de interés elevadas entre 2023 y 2024, inflación y mayor educación financiera transformó esta percepción.
Según el Informe de Actualidad del Sistema Financiero Colombiano, entre enero y noviembre de 2025 los CDT alcanzaron un saldo de $334,11 billones, con un crecimiento del 2,76% frente al mismo periodo de 2024, evidenciando una mayor inclinación hacia el ahorro formal.
El análisis del sector financiero y de entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia muestra que los rendimientos de los CDT ya no se destinan principalmente al consumo inmediato. Hoy se utilizan, sobre todo, para:
·Reinvertir en nuevos productos de ahorro.
·Cumplir objetivos de mediano plazo como educación, vivienda o retiro.
·Respaldar el flujo de caja familiar, en menor proporción.
Jonathan Mishaan, CEO de KOA compañía de financiamiento, explica que este cambio refleja una mayor valoración de la seguridad y la previsibilidad. “Los rendimientos del CDT se integran ahora a una planeación financiera más consciente, enfocada en estabilidad económica y protección del capital”, señala.
En este escenario, destacan alternativas como el CDT Digital KOA, que ofrece tasas superiores al 12% E.A. para plazos desde 12 meses, con montos de inversión accesibles desde $250.000. Se trata de un producto respaldado por el Seguro de Depósitos de Fogafín y disponible a través de canales digitales, lo que facilita su adopción dentro de estrategias de ahorro estructuradas.
Inclusión financiera y segundas oportunidades
A pesar de estos avances, una parte de la población aún enfrenta barreras para acceder a financiación formal, especialmente quienes tienen reportes negativos o un bajo historial crediticio. En este contexto, el crédito por libranza cumple un rol relevante al reducir el riesgo de pago mediante el descuento automático de la cuota desde la nómina o pensión.
KOA, por ejemplo, ofrece crédito de libranza para pensionados y créditos de libre destino, apoyados en convenios con casi el 100% de los fondos de pensiones del país. Este enfoque permite ampliar el acceso al crédito sin que un bajo score sea una causal automática de rechazo, priorizando criterios alternativos en el estudio crediticio.
Tecnología, planificación y decisiones más conscientes
Tanto en ahorro como en crédito, la tecnología juega un papel clave. Procesos digitales, modelos analíticos más flexibles y mayor acceso a información han permitido evaluaciones más justas y una toma de decisiones mejor informada, incluso para personas sin historial crediticio o previamente excluidas del sistema.
El resultado es un cambio profundo en la relación de los colombianos con el dinero: el CDT se consolida como un instrumento de ahorro con propósito, mientras que el crédito se integra a planes financieros estructurados. En conjunto, ambos reflejan una evolución hacia decisiones más estratégicas, conscientes y alineadas con objetivos de vida claros.
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